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Un fenómeno seguido tanto de lejos como de cerca

Desde mediados del siglo XIX, la Oscilación del Atlántico Norte ha sido objeto de observaciones, primero sobre tierra y después, cada vez más, sobre los océanos. Con los satélites estas medidas han llegado a ser sistemáticas y continuas desde hace varios años, permitiendo así un seguimiento real.

 

Fases positiva (rojo) y negativa (azul) de NAO durante los últimos 150 años. Credits Climatic Research Unit, University of East Anglia.

El Atlántico Norte bajo el ojo del altímetro

La altura de las olas en invierno (en metro por unidad de índice de la Oscilación del Atlántico Norte) es particularmente sensible a las variaciones de presión atmosférica sobre el Atlántico Norte. En el oeste de Irlanda, por ejemplo, las olas son claramente más altas cuando el índice es positivo. (Credits National Oceanography Centre, Southampton, NOCS).

Los cambios que caracterizan la Oscilación del Atlántico Norte, así como las variaciones de temperatura que le acompañan, modifican el nivel del mar. El océano reacciona a los cambios del régimen de los vientos, los cuales influyen sobre las corrientes, las olas, la temperatura de superficie... Estas variaciones pueden ser observadas por los satélites altimétricos como Topex/Poseidón o Jason-1.
Todas estas medidas pueden servir de indicadores capaces de detectar las fases de la oscilación, y poder así ser utilizadas en los modelos de previsión climática.

Variación del nivel del mar en el Atlántico Norte (excepto variaciones estacionales y turbulencias) calculado a partir de Topex/Poseidón. También se indica la variación del índice de la Oscilación del Atlántico Norte durante el mismo periodo. (Credits Cnes).

Otros satélites permiten observar la temperatura superficial o la velocidad del viento y deducir informaciones sobre los intercambios de calor entre el océano y la atmósfera. Estos datos, unidos a las medidas in-situ en profundidad y disponibles sobre periodos relativamente largos, permiten comprender el papel del océano en esta Oscilación.

1995-1996, un cambio brutal

Entre los inviernos de 1995 y 1996, se observa una elevación del nivel del mar en la región de Islandia, y una disminución más al sur. A la vez el índice de la Oscilación del Atlántico Norte muestra un fuerte cambio. Esto se traduce en una disminución de los vientos de oeste en la región islandesa y asimismo en un calentamiento de las capas superficiales del océano. Este calentamiento, corroborado por las medidas in-situ, parece ser el origen de una gran parte de las variaciones del nivel del mar.

Diferencia de temperatura de superficie del océano entre los inviernos de 1996 y 1995. (Credits Legos).
Diferencia de altura del mar entre los inviernos de 1996 y 1995. (Credits Legos).